• La ocupación excesiva puede brindarnos una sensación falsa de progreso, de éxito, de propósito; cuando lo que realmente puede estar haciendo es privándonos de esto mismo.

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  • La enfermedad de un hijo, la pérdida de nuestros padres, una separación, el diagnóstico de una enfermedad, la pérdida de un trabajo; ese tipo de cosas que inesperadamente sacuden nuestra fe y mueven el suelo debajo de nuestros pies. Son los sufrimientos los que muchas veces pueden hacernos pensar que la vida ha perdido propósito.

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  • Todos anhelamos vivir con propósito. Hay un deseo ardiente en todo corazón de saber que lo que hacemos importa y es parte de un plan. Pero en la vida cotidiana muy pocas cosas se sienten así. ¿Alguna vez te has sentido como si solo fueras un engrane dentro de un enorme motor que gira y…

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  • Cuando te despides de algún amigo, o de tus compañeros de trabajo después de una plática o de una jornada laboral, ¿se quedan ellos con idea de Dios más grande o clara por haber estado contigo? ¿Cuál ha sido el marcador de tus últimas batallas espirituales? En ocasiones podemos encontrarnos en una racha de derrotas…

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