La Batalla de nuestra mente

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El hombre más sabio de la Biblia cayó en pecado sexual, el hombre más fuerte de la Biblia cayó en pecado sexual y el hombre más piadoso de la Biblia cayó en pecado sexual. Pensar que estoy por encima de caer en este pecado es pensar que soy más sabio que Salomón, más fuerte que Sansón y más piadoso que el rey David.
Voddie Baucham

Era domingo y estaba en casa, el servicio había transcurrido normalmente, estaba satisfecho con el mensaje que había predicado—cosa que no es muy común—por la gracia de Dios, este domingo había podido comunicar el mensaje tal y como sentía que Dios me lo había dado. Acababa de comer y estaba descansando mientras miraba una película. De pronto, volví a sentir ese impulso de ver pornografía y buscar ese placer egoísta y torcido.

Y la tentación por lo general viene acompañada de argumentos y excusas, “te mereces un descanso, te mereces un tiempo para ti,” “no es tan malo, todos los hombres lo hacen,” “es una manera de liberar estrés,” “¿acaso crees que fulano y zutano no lo hacen también.” La batalla había comenzado en mi mente, sin invitación, sin buscarlo. La pregunta es: ¿Estoy preparado?

Santiago 1:14-15 (LBLA). Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.

En los documentales o en películas se nos presentan los acontecimientos de una guerra y hay batallas que son claves. Quizás hayas escuchado acerca de “La Batalla de Francia” en 1940, “La Batalla de Midway” en 1942 o “La Batalla de Normandía” en 1944. Sin duda fueron momentos decisivos en la Segunda Guerra Mundial, momentos que decidirían el futuro del mundo. Así mismo la Batalla de Nuestra mente es crucial en nuestra vida y nuestro caminar con Dios.

La batalla contra la tentación sexual es un área que todo hombre enfrenta, y aunque la lucha puede ser una experiencia distinta para cada uno; es a su vez una misma batalla. Y comienza en nuestra mente.

El problema con muchos hombres es que cuando el enemigo llega a las playas de nuestra mente nos encuentra dormidos, desarmados, sin provisiones y sin un plan. Somos presa fácil. Carne de cañón. Podemos poner un sinfín de excusas, y aunque podrían escucharse como excusas válidas; la realidad es que perdimos la batalla antes de que comenzara.

Analizando mis propias experiencias pasadas me he dado cuenta de que antes de perder la batalla en el frente del sexo y las relaciones, descuidamos otros frentes; saboteando nuestro propio éxito. Es decir, gran parte de nuestros fracasos para estar preparados y firmes no tienen solo que ver con el aspecto de la tentación sexual, sino con cosas más básicas por así decirlo.

¿Cómo responderías a estas preguntas?

  • ¿Estás estudiando, meditando y memorizando la Palabra de Dios de manera periódica?
  • ¿Estás apartando tiempo para tener comunión con Dios y orar?
  • ¿Eres responsable y selectivo con las series, películas, música y contenido que ves en línea?
  • ¿Tienes horarios saludables de actividad y descanso?
  • ¿Tienes relaciones saludables y significativas?
  • ¿Sabes cuáles son los momentos, los lugares y los estados de ánimo que te hacen más propenso a ceder a la tentación?
  • ¿Practicas periódicamente el ayuno o la negación?
  • ¿Estás caminando en el propósito claro de Dios para tu vida?

No quisiera que te sintieras abrumado con estas preguntas, sino más bien son una manera de darnos cuenta de que, muchas veces, somos derrotados porque hemos perdido la batalla primero en contra de la pereza, el orgullo, la negligencia, el ocio, la falta de compromiso, la falta de oración, las ocupaciones, etc.

Lo trágico es que satanás sabe que la manera de vencer a los hombres es mantenerlos distraídos, enfocados en otras cosas, aislados de otros hombres, en vergüenza, en culpa, en desesperanza; diciendo “siempre voy a ser así,” “siempre tendré esto escondido,” como un cadáver en el sótano que tememos que alguien descubra.

Pero no cometas el error de enfocarte solo en luchar para no ceder ante la tentación sexual. Ese enfoque no funciona. Y no funciona porque hay otras cosas que son importantes de cultivar en nuestra vida que nos permitirán estar preparados ante los ataques del enemigo. Está por demás decir que es importante que cuidemos el área sexual, pero sería incorrecto decir que cuidemos solo esa área o que nos enfoquemos más en ella.

2 Pedro 1:5-7 (LBLA). Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid a vuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor.

Muchas veces vemos nuestra vida como si fuera un estante con muchos cajones. Especialmente como hombres. Es más común que los hombres tengamos una perspectiva más segmentada de la vida. Es decir, es común que los hombres puedan separar distintos aspectos de la vida y mientras uno está en orden, otro aspecto puede ser un desastre. Y en nuestra mente una cosa no tiene que necesariamente afectar la otra, pero no es así.

Hay quienes pueden tener una casa desordenada pero su auto está siempre limpio, pulido y bien equipado; otros pueden tener un desorden en su área de trabajo, pero todos los archivos y programas en su computadora están ordenados en carpetas, y sin ningún virus o malware. Y en un tono más personal, hay quienes piensan que es posible tener todo en orden en otras áreas mientras el aspecto sexual está desordenado. No va a pasar mucho tiempo sin que nos demos cuenta de que todo está conectado y que cada área de nuestra vida es importante para Dios.

Hebreos 11:23-26 (LBLA). Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño hermoso y no temieron el edicto del rey. Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa.

¿No has considerado que tu lucha contra el pecado sexual parece imposible porque quizás otras áreas de tu vida ocupan ser ordenadas bajo el señorío de Cristo? ¿No has pensado que Jesús desea que le conozcas de una manera tan personal y satisfactoria que el placer momentáneo del pecado te parezca insignificante? ¿Qué tal si ese ciclo de derrota solo puede ser roto no con tu fuerza de voluntad, sino a través de rendirte a su voluntad?

Jeremías 2:13 (LBLA). Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.

Jeremías 17:7-8 (LBLA). Bendito es el hombre que confía en el SEÑOR, cuya confianza es el SEÑOR. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto.

Espero que al leer todo esto puedas encontrar esperanza en Cristo. Que dejes de pensar que Dios te ve solo a través del lente de tus derrotas en el aspecto sexual, y que sepas que, aunque él desea darte victoria en esa área; también desea verte en una madurez integral de vida.

Permíteme decirlo de esta manera: Jesús no murió en la cruz para que ya no vieras pornografía, buscarás el placer egoísta o practicaras la fornicación o el adulterio. Jesús murió en la cruz para que pudieras ser perdonado de tus pecados y tener una relación personal con Dios, y todas las demás bendiciones espirituales que eso implica.

Confío en que entiendes lo que deseo comunicar de parte del Señor: Luchar contra el pecado sexual luchando únicamente con el pecado sexual es un enfoque limitado, y por lo tanto incorrecto. Necesitamos todo el consejo de la Palabra para nuestra vida, ser responsables con todas las áreas de nuestra vida y luchando en las fuerzas de Dios.

No estás solo. No eres el único que lucha con el pecado sexual. Ahora que sabes que es una Guerra Espiritual, ¿estás preparado? ¿están tus defensas levantadas en cada frente de tu vida? ¿estás recibiendo órdenes del Comandante Supremo (Cristo)? Comienza hoy. Comencemos hoy.

Eclesiastés 4:9-10 (LBLA). Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajo. Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!

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