En el libro “El arte de la guerra”, Sun Tzu escribe en el primer capítulo acerca de la evaluación:
“Cuando estás cerca, haz creer al enemigo que estás lejos, cuando estás lejos, hazle creer que estás cerca.”
Me pregunto cuantas veces caemos ciegamente en la trampas, los engaños y las provocaciones del enemigo sin darnos cuenta. ¿Cuántas veces habremos dejado que nos divida, nos desanime, nos distraiga y nos lastime sin siquiera que se nos ocurra que él está detrás de bambalinas moviendo los hilos?
Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
2 Corintios 2:11 (RV1960).
Después de un tiempo de disciplina hacia un creyente en la Iglesia de Corinto donde había sido necesario que él fuera expulsado de la comunidad, en su segunda carta a esta iglesia; Pablo, anima a la Iglesia a reconocer y discernir que la disciplina había cumplido su propósito y ahora era tiempo de perdonarlo y consolarlo. Una de las razones que Pablo da para hacerlo es: para que satanás no se aproveche de nosotros.
Aunque la disciplina había sido algo bueno y había hecho su trabajo, ahora era tiempo de perdonar y recibir. Si los corintos fallaban en reconocer esto, satanás podría aprovechar esta situación para destruir a la persona que había sido disciplinada y hacer pecar también a los demás creyentes. Algo bueno podía terminar en un engaño de satanás.
Satanás es enemigo de Dios, está en total rebeldía y busca destruir todo lo que Dios ama y su plan para la Iglesia. Él sabe que su destino está sellado y quiere llevarse consigo a todo aquel que pueda. A diferencia de la Iglesia, trágicamente, satanás está siempre activo, comprometido con su misión y ha perfeccionado sus artimañas para neutralizar a los hijos de Dios.
Pablo dice algo bien importante que todo creyente debería poder decir “pues no ignoramos sus maquinaciones.” Y esto no significa que vamos al extremo de ver demonios a la vuelta de cada esquina, o que culpamos a satanás por cualquier inconveniencia en nuestro día a día; sino que como discípulos de Jesús no deberíamos ser ingenuos y faltos de sabiduría. El enemigo anda buscando cualquier espacio entre nosotros, en nuestras vidas para meterse y causar destrucción.
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.
1 Pedro 5:8 (RV1960).
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Efesios 6:12 (RV1960).
En la reciente serie de Netflix «El Eternauta», una extraña nieve que cae del cielo mata a gran parte de la población. Algunas personas comienzan a descubrir que pueden protegerse de la nieve usando máscaras de gas, guantes, abrigos y ropa bien sellada; que no deje ninguna abertura para que la nieve pase. Tienen que ser muy cuidadosos e inteligentes para sobrevivir.
De la misma manera, debemos reconocer el peligro y ser sabios para estar bien protegidos contra las estrategias del enemigo. A diferencia de lo que las películas muestran, satanás no es tan obvio y no nos ataca a través de apariciones oscuras, objetos que se mueven y otros clichés cinematográficos. Si acaso hay situaciones parecidas, soy de la opinión que su intención es distraer más que otra cosa. Porque sus verdaderos ataques son más sutiles, más inteligentes y están destinados a destruir aquello que Dios desea avanzar, y destruir a sus hijos.
Nuestra lucha no es en contra de las personas, como nos dice Pablo en Efesios. Aunque muchas veces no necesitamos mucha ayuda para encontrar conflicto en nuestras relaciones, satanás se aprovecha de esas oportunidades para dañar más, para destruir e incluso dividir. El engaño, las medias verdades, la verdad mezclada con la mentira, hacer que una ofensa se vea más grande; estas son sus artimañas, es lo que hace; se aprovecha de nuestra debilidad, de nuestra falta de cuidado y de amor.
Así como podemos asombrarnos de como Dios puede tomar algo sumamente malo y usarlo de tal manera para que cumpla sus propósitos. Satanás es capaz de tomar cosas buenas y buscar la oportunidad, un descuido, para usarlo para sus propósitos. Sin embargo, no hay comparación entre los dos. Dios siempre tendrá la última palabra. Esa es nuestra confianza.
Qué revelador es que Pablo les diga a los corintos que el perdón, la consolación y el reafirmar el amor, son una manera de evitar que satanás encuentre grietas en la iglesia y cause destrucción en la comunidad. Cuántos versículos encontramos en la Palabra que nos hablan de amar, de perdonar, de tolerar, de soportar los unos las cargas de los otros, de animar, de exhortar, de buscar la unidad.
No ignoremos las maquinaciones de satanás, no seamos ingenuos y nos descuidemos. Cuidamos nuestro propio corazón, para así cuidar de los que nos rodean. Si el enemigo no puede hacernos pecar, va a buscar mantenernos distraídos, va a buscar la manera de mantenernos divididos, temerosos, deprimidos, desanimados, sumergidos en la lástima por uno mismo. Muchas de esas cosas serán solo engaños, mentiras que nos hemos creído.
En un tiempo donde estamos decidiendo comprometernos con el Señor, el enemigo va a hacer su trabajo. Seamos sabios en el Señor, perdonemos, consolemos, amemos, oremos unos por otros, aconsejémonos unos a otros usando la Palabra de Dios.
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