De un pastor a su familia

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Dedicado a mi mamá y mi hermana, que han sido un apoyo constante en mi vida y ministerio. No sería quien soy si no fuera por su amor incondicional y su presencia todos estos años.

Siendo un pastor soltero, me encuentro muchas veces teniendo que realizar ciertas tareas y responsabilidades por mi cuenta. Y desde hace ya mucho tiempo me he podido dar cuenta que, tanto mi mamá como mi hermana sienten, por su parte, la responsabilidad de apoyarme en tales tareas, proyectos y trabajos que son parte de mi ministerio pastoral.

Cada vez que medito en eso es una sensación agridulce. Por una parte amo el hecho de que podamos hacer ministerio juntos y poder sentir su apoyo. Pero por otra parte, en ocasiones pesa en mi corazón la idea de que ellas sientan que deben ayudarme a cargar con todo eso.

Antes de seguir quiero aclarar algo: No deseo robarles a ellas su gloria y su recompensa. Estoy consciente que todo lo que hacen lo hacen para el Señor. Por lo menos sé que es algo que ellas saben que debería ser la motivación de sus corazones. Sin embargo, no puedo evitar pensar que halla momentos en los que sin quererlo yo, o ellas, pueda yo estar poniendo sobre ellas una carga innecesaria sobre sus hombros. Es por eso que quiero compartir esto que escribo.

1. Sí, muchas veces me siento débil, frustrado, triste y solo; pero nunca estoy realmente solo

Clamo al SEÑOR con mi voz; Con mi voz suplico al SEÑOR. Delante de Él expongo mi queja; En Su presencia manifiesto mi angustia. Cuando mi espíritu desmayaba dentro de mí, Tú conociste mi senda. En la senda en que camino Me han tendido una trampa.

Salmos 142:1-3.

No se alarmen cuando me vean cansado, cuando no hablo de lo que estoy pensando, cuando pareciera que no hay ayuda disponible, cuando en algún raro acontecimiento me escuchen quejándome y sientan que tienen que venir a mi rescate. Estoy bien. Estoy en las manos del Señor, aunque a veces por momentos pareciera yo olvidarlo.

Sé que no puedo impedirles preocuparse y abogar en mi defensa, sería como pedirle al mar que no dance, o al fuego que no caliente. Sin embargo, no olviden que tengo un poderoso salvador y defensor en quien sigo aprendiendo a correr y confiar. Antes de arrebatarme del fuego, oren para que yo aprenda a confiar más en nuestro Señor.

2. Aunque parezca que las circunstancias me van a devorar, el Señor es mi refugio

Mira a la derecha, y ve, Porque no hay quien me tome en cuenta; No hay refugio para mí; No hay quien cuide de mi alma. A Ti he clamado, SEÑOR; Dije: «Tú eres mi refugio, Mi porción en la tierra de los vivientes.

Salmos 142:4-5.

No voy a mentir. Muchas veces la vida y el ministerio se sienten como si nadie tuviera consideración de uno, como si nadie se diera cuenta de lo que hacemos, como dibujar una línea en el agua o querer agarrar tu sombra. La mayoría de las veces es solo nuestra percepción, y puede que algunas veces sí sea algo más real.

A pesar de todo, en los momentos más desesperantes Jesús me ha mostrado que él es realmente mi refugio. En los momentos más pesados he sentido cómo él levanta la carga de mis hombros. Él siempre me sorprende, y eso lo digo con un poco de vergüenza; porque si me sorprende quiere decir que muchas veces no estoy a la expectativa de su actuar.

He podido experimentar el consuelo del Señor, su paz, su amor, su presencia; y los experimento más claramente en las circunstancias más adversas. Como una brisa fresca en una tarde de verano, como el calor del sol después de una fría noche, como un delicioso plato de comida después de una larga jornada.

Quizás me he privado de muchas cosas, he sacrificado ciertas libertades, he dedicado mi vida a aquello que el Señor ha puesto en mis manos; y aunque a los ojos de los hombres alguien pudiera pensar que no tengo una vida de plenitud; estoy aprendiendo lo que el salmista dice: estoy aprendiendo a cómo disfrutar a Jesús como mi porción.

3. Hacemos las cosas no por lo que es, sino por lo que será; no lo hacemos para los hombres, sino para Dios

»Atiende a mi clamor, Porque estoy muy abatido; Líbrame de los que me persiguen, Porque son más fuertes que yo. »Saca mi alma de la prisión, Para que yo dé gracias a Tu nombre; Los justos me rodearán, Porque Tú me colmarás de bendiciones».

Salmos 142:6-7.

No piensen que mi mente siempre está libre de pensamientos equivocados. Por supuesto que lucho con la queja, con la frustración, con la sospecha, con la desconfianza; y con las cosas que luchamos todos. Pero siempre intento volver a poner la mirada en Jesús. Siempre busco tomar el volante de mis emociones y volver al carril correcto. No es fácil.

Es muy común que las familias de pastores experimenten el peso de las expectativas, sufrimiento, tristeza, crítica, frustración y heridas de distintos tipos. En alguna medida sé que muchas de esas cosas no las podré evitar, pero trataré. La novia de Cristo (la iglesia) no es perfecta. Nosotros no somos perfectos. Es por eso que Cristo Jesús murió en la cruz para lavarnos y purificarnos, y nos está transformando. Al final, en la ceremonia de bodas; cuando llegue ese momento y hasta entonces, cuando Cristo el Novio levante el velo y vea su obra terminada tras su regreso; entonces… su novia estará lista, perfecta, sin mancha ni arruga.

Cuando sirvo a la iglesia intento pensar que no solo estoy trabajando y sirviendo a la Iglesia que es, sino a la que será; y no solo me refiero a la transformación de las personas que formamos el Cuerpo de Cristo, sino a las personas que Cristo seguirá añadiendo. Pensando en todo esto, escribí lo siguiente:

Cuando la frustración quiera abrirle las puertas de nuestro corazón a la amargura y al resentimiento, la adoración y la esperanza de una recompensa divina serán nuestra mejor protección y defensa.

Si se preguntan porque que no soy un pastor más autoritario o que presiona más a las personas, es por estas razones. Quizás para algunas personas sí soy así, no lo sé. Pero me gusta pensar que soy alguien que da gracia y que tiene algo de paciencia. Desde luego, hay momentos que requieren de más disciplina y asertividad, aún intento aprender a identificar la diferencia.

Yo necesito de esa misma gracia y paciencia. No soy un pastor perfecto, ustedes lo saben mejor que nadie. Estoy corriendo a la meta, estoy luchando, quiero perseverar.

¿Qué es, pues, Néstor? ¿Y qué es su familia? Servidores mediante los cuales ustedes han creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento. Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa conforme a su propio trabajo.

1 Corintios 3:5-8. *Negritas añadidas por mí.

Amo servir junto a mi familia, es un gozo y el fruto de oraciones contestadas. Mi deseo es que nuestro servicio pueda nacer de un corazón puro, que no se encuentre en nuestro interior nada que manche nuestro servicio y adoración. Como pastor, mi deseo es que mi familia no cargue con expectativas que no les correspondan; sino que con libertad sirvan al Señor conforme a sus llamados, dones y talentos. Amo a mi familia y amo a mi iglesia, porque amo a Jesús y Jesús nos ama.

Una respuesta a «De un pastor a su familia»

  1. Avatar de William Montes de Oca
    William Montes de Oca

    Me bendice leer esto, gracias Néstor.

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