El reino de Dios, el cual Jesús vino a inaugurar, tiene el propósito de crear una realidad alternativa en este mundo, y finalmente transfromar los reinos de este mundo.
Jim Wallis
Si eres cristiano, estoy seguro que en algún momento has leído o escuchado este versículo:
Mateo 6:33. Pero busquen primero su reino y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.
En el famoso Sermón del Monte, Jesús dedica un tiempo para hablar acerca de la ansiedad y la preocupación. Él desea que sus discípulos aprendan a confiar en su Padre celestial que los ama y cuida de ellos. Y después de hablar de todas las cosas que pueden llegar a preocuparnos, Jesús finaliza con esa conocida invitación “busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás, y vivan de manera justa; y él les dará todo lo que necesitan”.
Poner nuestras preocupaciones y ansiedades en el marco del reino de Dios, debería cambiar totalmente nuestra perspectiva. Porque Dios no solo quiere resolver problemas individuales en nuestra vida, Dios está haciendo nuevas todas las cosas a través de establecer su reino en la tierra.
Quizás también te sea familiar la oración conocida como el “Padre Nuestro”. En esta oración, el discípulo de Jesús ora:
Mateo 6:10. Que tu reino venga pronto. Que se cumpla tu voluntad en la tierra como se cumple en el cielo.
Entender esto nos ayuda a darnos cuenta que si el mundo fuera un lugar donde se hace la voluntad de Dios así como se hace en el cielo, nuestras preocupaciones y ansiedades serían reducidas a cero.
Buscar el reino de Dios por encima de todo lo demás y vivir una vida justa, es una invitación de Dios, no solo a cambiar nuestras preocupaciones por confianza, sino a colaborar con él en transformar este mundo tan fértil para la ansiedad y hostil para la paz; en un mundo que sea fértil para la paz y hostil para la ansiedad. Un mundo donde él gobierna, donde hay seguridad, abundancia y sanidad.
La culminación de todo lo aprendido
Habiendo aprendido acerca del contentamiento, de la seguridad latente, del realismo redimido, de la abnegación y la devoción; el reenfoque en el reino de Dios no es una negación de nuestras preocupaciones y nuestras necesidades; sino un intercambio: Nosotros permitimos que Dios se ocupe de ellas y nosotros nos ocupamos en su reino.
El reenfoque en su reino es un desafío a dejar que nuestra fe actúe. Desprendernos de nuestras preocupaciones es un acto radical de fe, confiamos en que Dios es real, está presente, es sabio y nos ama. Es un reconocimiento de que la biblia no nos pide que sintamos que Dios está aquí, sino que creamos que él está. No nos movemos por sentimientos sino por fe en lo que él dice que es verdad en su Palabra.
En su canción Buscadme y vivireis, Marcos Vidal se pone en el lugar de muchos de nosotros y le hace preguntas a Dios:
¿Dónde quedan la justicia y la venganza?
¿Dónde quedan el castigo y la razón?
¿Por qué callas tú, Señor, y nos olvidas?
¿Cómo puedes permitir tanto Dolor?Dime dónde está aquel Dios, el Dios de Elías,
Que de vez en cuando se dejaba oír,
¿Cuánto tiempo tardará aún tu Espíritu en venir?
Son preguntas válidas, preguntas sinceras, pero que necesitan ser alumbradas por el evangelio. Después, más adelante en su canción, Marcos se pone en el lugar de Dios como respondiendo a la humanidad:
¿Cómo puedo derramar yo de mi Espíritu?
Si mis hijos no se vuelven hacia mí,
Ahora cíñete como un varón valiente,
Yo hablaré y tú me contestarás a mí.¿Dónde están aquellos hombres como Elías?
Que dejaron todo por seguirme a mí,
Que rompieron compromisos con el mundo,
Solo, solo por agradarme a mí.¿Dónde están aquellos tres que en Babilonia
Prefirieron ser quemados, a ceder?
¿Dónde está aquel Daniel que me adoraba?
¿Dónde está la santidad de aquel José?¿Dónde está ese niño que mató al gigante?
¿Dónde están los sucesores de Josué?
¿Dónde están esas mujeres entregadas?
Como Ester
Deseo que como Iglesia tengamos una perspectiva integral y saludable acerca de la ansiedad y otros problemas que pueden tener sus raíces en desajustes fisiológicos, químicos o ambientales. Quiero que podamos reconocerlos y no atribuir todo a solo el aspecto espiritual. Fuimos creados como seres físicos y espirituales. Es importante, que si el problema yace en nuestro cuerpo, podamos buscar y recibir la ayuda necesaria.
Pero como pastor también quiero evitar caer en el otro extremo, donde nuestras experiencias con la ansiedad, la depresión y otras afecciones similares; las consideramos como cosas que no tienen ninguna relación con nuestra condición espiritual.
Porque los diferentes aspectos de nuestro ser no son como compartimentos separados que no se relacionan con los otros; sino que nuestro ser es más parecido a un ecosistema, donde cada parte interactúa y afecta a las demás; para bien o para mal.
El pecado puede tomar ocasión de nuestras afecciones, puede amplificarlas y en dado momento tenernos esclavizados. La Palabra tiene tanto esperanza para una sanidad integral, como también desafío para nuestra voluntad. No caigamos en ninguno de los dos extremos, 1. Donde nosotros no tenemos ninguna responsabilidad sobre nuestra situación, y 2. Donde solo se trata de fuerza de voluntad y hacer “las cosas correctas”.
Nuestra fe debe ser también integral, porque Dios conoce todo acerca de nosotros:
Salmos 139:1. Oh SEÑOR, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí.
Salmos 139:13-14. Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.
Salmos 139:23-24. Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.
Es este Dios en el que creemos y podemos confiar. Es este Dios quien nos invita a colaborar con él para establecer su reino en la tierra. Es Jesús quien nos invita a cambiar una vida de preocupación en las cosas terrenales, por una vida enfocada en el reino de Dios a través de vivir una vida justa; ya sea en tu trabajo, en tu escuela, en tu familia, como ingeniero, como carpintero, como constructor, como misionero, como ama de casa, como pastor, como papá, como mamá, como hijo, y donde sea que te muevas en al vida o a donde Dios te haya llamado.
Somos llamados a vivir en el mundo con el reino de Dios como propósito. Somos llamados a vivir por fe, sabiendo que somos amados y preciados para Dios. Somos llamados a modelar esa clase de vida ante el mundo, para que puedan conocer a Dios, y conociéndolo crean, y creyendo le reconozcan somo Señor, y reconociéndolo como Señor el reino de Dios haya crecido una persona a la vez.
No tengas miedo de comprometerte de lleno con Dios, no tengas miedo de dedicarle tu vida pensando que te va a dejar desamparado. No debes de tener miedo, él sabe qué es lo que necesitas.
Oración:
Padre celestial, te alabo porque eres bueno, sabio y poderoso. Gracias porque me formaste de una manera especial, conoces todo acerca de mí, incluso cosas que yo no conozco de mí mismo. Sabes exactamente lo que necesito y cuando lo necesito. Ayúdame a descansar en esa realidad y a comprometerme completamente con el diseño que tienes para mi vida. Amén.
Aquí hay algunas canciones que puedes escuchar para alabar a Dios y seguir meditando acerca del tema:
Buscadme y vivireis – Marcos Vidal
Mi trabajo es creer – Marcos Yaroide
Establece tu reino – Vino Nuevo
Yo me rindo a él – Hector Hermosillo ft. Anna Brenda
Todo va a cambiar – Santo Remedio
Deja un comentario