«El dolor emocional puede crear una burbuja de autoabsorción, que nos impide ver más allá de nuestras heridas y necesidades, creando una desconexión con el mundo.«
Brené Brown
El dolor tiene una manera particular de hacer nuestro mundo pequeño, con su ruido ahoga cualquier otra voz, sus oscuras nubes cubren todo valle verde, y al final solo queda la aflicción. Por lo menos así se siente en ocasiones.
Aunque la ansiedad puede tener diferentes causas y manifestarse en una variedad distinta de intensidad, es decir, no toda ansiedad es resultado directo de falta de fe o pecado personal.
Sin embargo, aún en la ansiedad clínica que puede ser provocada por un desbalance hormonal, químico, u otra afección; la esperanza que Jesús nos ofrece está activa y es relevante para ayudarnos aún si atravesamos por eso, aunque no signifique sanar en un futuro cercano. Hay una gran diferencia entre caminar por el valle de sombra de muerte solo o de la mano de Jesús.
Salmos 23:4. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Ser pastoreado por el Buen Pastor no nos exenta de experimentar momentos difíciles, Jesús no rodea los valles oscuros; pero sí nos acompaña y nos protege al atravesarlos.
Si hay una gran diferencia entre experimentar la ansiedad por nuestra cuenta, dejándonos llevar como barca a la deriva; y atravesarla ejerciendo fe y obediencia a las palabras de Jesús.
¿Cómo impedimos que el pecado tome oportunidad en mi ansiedad y haga destrozos en nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestras relaciones? ¿Cómo podemos salir del otro lado más fuertes de cómo entramos?
La respuesta es Abnegación. Uno de los más grandes ejemplos de abnegación podemos verlo en la vida de Rut.
Después de la muerte de sus dos hijos, Nohemí se disponía a regresar a la tierra de Judá, ya que había vivido muchos años en Moab. Así que Ella se despide de sus nueras, quienes habían perdido a sus esposos. Las tres mujeres pasaban por un tiempo de luto, de tristeza y de todos los cambios a los que la muerte acostumbra a aventarnos. Así que en un abrazo de despedida las tres lloran de nuevo.
Una de sus nueras, Orfa, se despide y regresa a su tierra. Pero Rut no. Rut y Orfa son mujeres jóvenes, por lo menos más jóvenes que Nohemí. Rut sabe lo difícil que es la vida para una mujer viuda y anciana como Nohemí. Su suegra ha quedado sin esposo y sin hijos, tiene un futuro incierto delante de ella. Así que viendo más allá de su propio sufrimiento y de sus propios intereses, Rut decide no abandonar a su suegra. Las palabras de Rut son enternecedoras:
Rut 1:16-18. Pero Rut dijo: No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú mueras, allí moriré, y allí seré sepultada. Así haga el SEÑOR conmigo, y aún peor, si algo, excepto la muerte, nos separa. Al ver Noemí que Rut estaba decidida a ir con ella, no le insistió más.
Reconozcamos el primer principio:
1. La Abnegación no es la negación del sufrimiento, sino del egocentrismo.
La Abnegación no consiste en negar nuestro dolor o nuestro sufrimiento, ni mucho menos quitarle importancia a las razones de nuestro dolor; la abnegación es más bien el negarnos a la tendencia a enfocarnos en nuestras propias necesidades y considerar las necesidades de otros.
Rut podría haber seguido con su vida dándole prioridad a sus propias necesidades. A diferencia de su suegra, ella era una mujer joven que podía volver a casarse y hacer una vida de nuevo. Sin embargo ella decidió poner las necesidades de su suegra primero.
Vivimos en un mundo donde el individualismo es un valor exaltado. “Si algo te estorba o no se ajusta a tu visión personal, deshazte de ello”, “si no suma a tu vida no sirve”, “si tal persona no se compromete con tus planes, déjala”. Rut no actuó así, ella escogió el camino de la abnegación, escogió permanecer al lado de su suegra sabiendo que necesitaba de alguien.
2. La Abnegación no es un remplazo del proceso de sanidad sino parte del mismo.
Seguramente Rut continuaba cargando su propia porción de tristeza y dolor. Su abnegación no era una manera de ignorar su propia sanidad, sino parte de la sanidad misma. Ella decidió no usar su dolor como una excusa para protegerse a sí misma y esconderse tras sus propias necesidades. Y ella descubriría lo sanadora que iba a resultar esa decisión en las manos de Dios.
Pablo lo dice de esta manera:
2 Corintios 1:3-4. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
La abnegación, acompañada de compasión, es prestarle a alguien que no tiene fuerzas nuestra fuerza. Consolar así como hemos sido consolados, amar como hemos sido amados, ayudar como hemos sido ayudados.
3. La Abnegación nos pone en una posición para ser ayudados también.
Sin saberlo, la decisión de abnegación de Rut de seguir a su suegra la pondría en una serie de eventos afortunados; o más bien, dirigidos por Dios. En Judá Rut comienza a trabajar para un hombre poderoso llamado Booz. Él ha escuchado todo lo bueno que Rut ha hecho por su suegra y se siente atraído por su bondad.
Al enterarse de esto, Nohemí aconseja a Rut para que considere a Booz como alguien que podría ser su esposo. Así es como ahora Nohemí esta viendo por las necesidades y el futuro de Rut. Nohemí ha sido bendecida por la bondad de su nuera y ahora ella quiere ayudarla también a ella. Y sin pensarlo ni planearlo, la misma abnegación de Rut la puso en una posición en la que ella también podía aceptar ayuda.
Tenemos esta idea que nos dice que poner las necesidades de alguien más por encima de las nuestras nos dejará en una posición vulnerable y desprotegida. Creemos que cuando el dolor llega a nuestra vida debemos de entrar en modo de auto-protección, y hacemos eso cerrándonos a todos los demás. Pero la abnegación es la clave para no darle cabida al temor y el egocentrismo.
4. La Abnegación es usada por Dios para cumplir sus planes.
Rut 4:13,17. Booz tomó a Rut y ella fue su mujer, y se llegó a ella. Y el SEÑOR hizo que concibiera, y ella dio a luz un hijo… Y las mujeres vecinas le dieron un nombre, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí. Y lo llamaron Obed. El es el padre de Isaí, padre de David.
¿Quién imaginaría que de una historia que comienza con muerte, dolor y amargura vendría el salvador del mundo? Rut vendría a ser la tatara, tatara, tatara… abuela de Jesús. Una mujer que no era judía, que había perdido a su esposo y que había decidido ayudar a su suegra.
La abnegación, en las manos de Dios, no solo obra sanidad en la vida de las personas a las que buscamos ayudar y en nuestra propia vida; sino que avanza el plan maravilloso de Dios. Es asombroso que en Cristo, nuestro dolor y sufrimiento no solo puede ser sanado, sino redimido. Nuestro sufrimiento puede ser el punto de partida de algo maravilloso que Dios quiere hacer en el mundo.
Muchas veces le preguntamos a Dios ¿Por qué pasa esto?, que maravilloso que muchas veces Dios no nos dice la causa, pero nos dice “mira lo que puedo hacer con eso.”
No dejes que el temor al futuro o a más sufrimiento te haga perderte en ti mismo. Quizás el camino a la sanidad, la libertad y lo que Dios quiere hacer en tu vida es ayudar a alguien más.
Aquí hay más canciones que puedes escuchar para alabar a Dios y seguir meditando en este tema:
Lo veo – Marcos Vidal
Nuestra Amistad – Khuba
Déjame solo – Facundo Dening
Morir a mí – Edgar Lira
Replica a 6 Remedios para la ansiedad – 6. Reenfoque – Amor Épico Cancelar la respuesta