6 Remedios para la ansiedad – 2. Seguridad Latente

·

“Preocuparse es llevar la carga del mañana con la fuerza del hoy, cargando así dos días al mismo tiempo. Es moverse hacia el mañana antes de tiempo. Preocuparse no le quita al mañana sus penas, sino que le quita al hoy su fuerza.”

Corrie Ten Boom

La palabra que se utiliza en el griego para preocupación y ansiedad hace referencia a tener una mente dividida, como si estuviera siendo jalada en diferentes direcciones por las preocupaciones. Jesús sabía muy bien esto, por eso les dice a sus discípulos:

Mateo 6:34. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.

Una de las señales de alerta, que nos ayudan a reconocer si estamos cayendo en la ansiedad pecaminosa, es cuando la ansiedad nos mantiene pensando en un futuro incierto y nos limita de estar presentes en el presente.

Todos hemos experimentado esa clase de preocupación, y lo más probable es que algún ser querido que se ha dado cuenta de este problema te ha dicho “no te preocupes por lo que no sabes si va a pasar”, “ten paciencia”, “no te desgastes antes de tiempo”. Para las personas que luchan con la ansiedad, el preocuparse es una manera de “prepararse” para el futuro; por lo menos eso es lo que uno piensa. Pero la realidad es que la ansiedad pecaminosa nos roba la fuerza del hoy sin minimizar el dolor del mañana.

La mayoría de libros de autoayuda y quizás algunos terapeutas nos ofrecen ejercicios que nos ayudan a aterrizarnos en el presente. Sé por testimonios que esos ejercicios son de ayuda en momentos de crisis en casos de ansiedad severos. Pero Dios nos ofrece esperanza en medio de la preocupación, y un camino fuera del pecado de la falta de confianza.

Debemos entender que no toda la ansiedad es consecuencia directa de una condición de pecado personal. La biología, el medio ambiente y la voluntad juegan un papel importante. Cualquiera que sea el caso, tu Padre celestial desea brindarte esperanza.

Admito que me robé el término Seguridad Latente de una canción del grupo Santo Remedio y Fermín VI, pero fue el único término sencillo en el que pude pensar para describir el remedio de hoy para la ansiedad.

Seguridad Latente hace referencia a la capacidad de poder vivir en el presente gracias a una fe que “duerme” en nuestro interior, capaz de hacer frente a las adversidades del mañana. Algo latente es algo que no es evidente, pero que está ahí. Así pues, aunque uno no pueda ver cómo una persona puede vivir tan segura, es porque su fe está ahí; dándole esa serenidad para vivir en el presente sin preocuparse por el mañana.

Veamoslo en palabras de rey David:

Salmos 27:1, 3, 13, 14. El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré temor?… Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque en mi contra se levante guerra, a pesar de ello, estaré confiado… Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del SEÑOR en la tierra de los vivientes. Espera al SEÑOR; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al SEÑOR.

A diferencia de lo que algunos libros de autoyuda y amigos bien intencionados nos dicen, “¿Por qué te preocupas? Lo que estás pensando puede que ni siquiera pase”; David está considerando los peores escenarios posibles y decide confiar en el Señor.

¿Cuál es el secreto de la seguridad latente de David?

1. Su seguridad latente viene del objeto en el que está puesta su fe (Salmos 27:1). Él no dice “cuando vengan mis enemigos estaré preparado”, “cuando un ejército acampe contra mí, habré yo juntado mi propio ejército”. No. La seguridad de David no está en qué tanto él puede hacer para prepararse—aunque cuente con todo esto—sino que ha decidido poner su confianza en Dios. Siendo rey, siendo David, con su fama y renombre muy bien podría él confiar en su capacidad militar; pero no lo hace.

2. Su seguridad latente tiene el testimonio de la experiencia (Salmos 27:2). En el versículo 2, David parece estar hablando en tiempo pasado. Él ya ha experimentado la bondad de Dios, su poder, su cuidado. Y lo más probable es que nosotros también. Estoy seguro que la mayoría de nosotros pudiera dar testimonio y gloria a Dios por cómo nos ha protegido en el pasado. El problema es que tenemos Alzheimer espiritual, y tendemos a olvidar e ignorar lo que dios ha hecho en el pasado.

3. Su seguridad latente está alimentada por una vida de contemplación (Salmos 27:4, 8). Es algo bien irónico, porque quizás podríamos pensar que no sabemos lo que significa “contemplar la hermosura del Señor”, o que no sabemos cómo hacerlo; pero lo gracioso y trágico es que muchas veces lo que hacemos con nuestros problemas es precisamente eso: Los contemplamos, o contemplamos lo horroroso de ellos. Contemplamos tanto nuestros problemas que comienzan a verse gigantezcos, y después de un tiempo, ya no está viendo a los problemas; sino que estamos viendo todo lo demás a través de ellos.

Pasar tiempo con Dios contemplando su hermosura es precisamente eso. Significa pasar tiempo meditando su palabra, analizando, observando, pensando en ella, orando al Señor, creyendo lo que dice, aceptándo como cierto lo que del Señor dice. Contemplar la hermosura del Señor es descansar en su verdad, en la realidad del Señor; tanto, que después de un tiempo ya no solo estamos contemplando al Señor, sino que podemos ver la vida a través de su hermosura, su sabiduría, su poder, su amor.

4. Su seguridad latente está acompañada de oración que pone las ansiedades en manos de Dios (Salmos 27:7,9). A nuestro Padre le agrada escuchar nuestras oraciones pidiendo su ayuda y su cuidado. Él Señor se deleita en cargar nuestras ansiedades, no hay problema grande para Dios; pero tampoco hay problema tan pequeño que él no desee tomar de nuestras manos. Entrégale todas tus preocupaciones a Dios, no te quedes con ninguna.

5. Su seguridad latente esta respaldada con una vida justa (Salmos 27:11). La ansiedad divide nuestra mente, nos lleva a tomar decisiones necias. Necesitamos la ayuda del Señor para poder vivir vidas rectas que nos ayuden a no cargarnos con más problemas. Que mejor manera de vivir el presente que guiados por el Señor y no por la ansiedad.

No permitas que las preocupaciones por el mañana te roben el tiempo y las fuerzas de hoy. Cultiva una vida presencial y de seguridad latente en tu relación con Dios. Toda ansiedad vino por consecuencia del pecado entrando el mundo en la Caída, y lo único que puede revertir sus efectos es la obra de Cristo en nuestras vidas.

Mateo 11:28-30. Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.

Oración:

Señor, tú eres mi refugio y mi salvación; sin ti yo estoy perdido. Te alabo por quien eres, por lo que has hecho en el pasado; porque me has demostrado que eres un Dios confiable. Te entrego todas mis preocupaciones, he entendido que te las debo dar a ti; confío en ti. Ayúdame a vivir el presente, a caminar una vida recta y seguir tus pasos. Amén.

Aquí hay algunas canciones que puedes escuchar para adorar y seguir meditando acerca de este tema:

Seguridad Latente – Santo Remedio y Fermín VI

La Batalla – Un Triangulo

Te conozco bien – Torre Fuerte

Me levantarás – Pepe López Band

No temeré – Abel Zavala

Al estar aquí – Danilo Montero

Una respuesta a «6 Remedios para la ansiedad – 2. Seguridad Latente»

  1. […] aprendido acerca del contentamiento, de la seguridad latente, del realismo redimido, de la abnegación y la devoción; el reenfoque en el reino de Dios no es […]

    Me gusta

Replica a 6 Remedios para la ansiedad – 6. Reenfoque – Amor Épico Cancelar la respuesta

Suscríbete al newsletter

Recibe en tu correo las entradas más recientes del blog y mantente actualizado.