“Estoy contento; ésa es una bendición mayor que las riquezas, y aquel a quien se le da no necesita pedir más.”
Existe ansiedad o preocupación saludable, como cuando Pablo anima a los hermanos a preocuparse unos por otros (1 Cor. 12:25); o cuando en una de sus cartas escribe que él se preocupa por las iglesias (2 Cor. 11:28). Esta clase de preocupación es saludable, nos permite funcionar y opera como herramienta para cumplir con nuestras responsabilidades.
Pero también existe ansiedad dañina y pecaminosa, que afecta nuestra calidad de vida, causa problemas en nuestras relaciones, puede apagar la llama de nuestra fe e incluso puede deteriorar nuestro cuerpo.
Uno de los antídotos contra la ansiedad pecaminosa lo encontramos en 1 de Timoteo 6:6-8.
1 Timoteo 6:6-8. Ahora bien, la verdadera sumisión a Dios es una gran riqueza en sí misma cuando uno está contento con lo que tiene. Después de todo, no trajimos nada cuando vinimos a este mundo ni tampoco podremos llevarnos nada cuando lo dejemos. Así que, si tenemos suficiente alimento y ropa, estemos contentos.
La palabra griega que se utiliza en el Nuevo Testamento es autarkeia, que significa: satisfacción de sí mismo, tener lo suficiente de tal manera que no se necesita nada más, contentamiento.
Ah, pero qué difícil es poder experimentar contentamiento cuando pareciera que cada vez que solucionamos un problema, surge otro inmediatamente. Y es aún más difícil cuando vivimos en un mundo que trata de vendernos siempre algo que “necesitamos”.
No le puedes vender nada a una personoa que está contenta con lo que tiene. Es por eso que gran parte de la mercadotecnia está constantemente dirigida a crear necesidad o amplificar las necesidades que ya existen. Pregúntale a cualquier persona cercana si piensa que tiene lo suficiente. Ahora, pregúntale si se siente suficiente. Preguntémonos estas cosas nosotros mismos.
Para muchos el concepto de contentamiento pudiera parecer no muy positivo a la luz de los valores del mundo. Podríamos pensar que estar contentos con lo que tenemos es sinónimo de conformismo o falta de ambición, cosas que en el mundo de hoy no son considerados valores positivos. Pero en ninguna manera el contentamiento significa ser personas conformistas y sin visión.
El contentamiento habla de una actitud interna, de la habilidad de no necesitar más de lo que uno realmente necesita. Aunque la ambición sea vista como un valor deseable en nuestra sociedad, no necesariamente nace de una motivación correcta; pudiera de hecho nacer de un corazón sin contentamiento y lleno de ansiedad.
Pablo advierte de esto al joven pastor Timoteo:
1 Timoteo 6:9-10. Pero los que viven con la ambición de hacerse ricos caen en tentación y quedan atrapados por muchos deseos necios y dañinos que los hunden en la ruina y la destrucción. Pues el amor al dinero es la raíz de toda clase de mal; y algunas personas, en su intenso deseo por el dinero, se han desviado de la fe verdadera y se han causado muchas heridas dolorosas.
Un corazón con contentamiento es un corazón que ha aprendido a agradecer y apreciar lo que se tiene. Es una vida que sabe reconocer cuando no necesita nada más. Como Pablo dice, la piedad es una riqueza cuando va acompañada de contentamiento.
Un corazón sin contentamiento es un campo de cultivo para la ansiedad. Vivir sin contentamiento es parte de la receta para una vida plagada de preocupaciones dañinas y deseos necios, como afirma Pablo. Pero entonces, ¿Cómo podemos encontrar contentamiento?
Filipenses 4:11-13. No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo. Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco. Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.
Algunas principios que podemos aprender de Pablo:
- “porque he aprendido a estar contento con lo que tengo…”
- Pablo aprendió el contentamiento a través de su caminar con Cristo. Él experimentó en carne propia lo que era vivir con casi nada, o con todo lo necesario. Si descubrimos falta de contentamiento en nuestra vida, la esperanza es que podemos aprenderlo.
- “He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación…”
- El contentamiento no es algo que solo se aprende en periodos de carencia, sino en toda situación. El contentamiento no es algo que se usa solo en casos de emergencia, es un estilo de vida, es un caminar con Cristo.
- “Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.”
- El verdadero contentamiento es imposible sin la ayuda de Jesús. Y aunque he llamado al contentamiento habilidad, es más bien la capacidad que puede ejercer alguien que es apacentado por el Buen Pastor. Es alguien que puede decir “Jesús es mi Pastor, tengo todo lo que necesito en él.”
Así que el contentamiento es mucho más que un ejercicio mental o fuerza de voluntad, es más bien un fruto de una relación personal con Jesús. Ser una persona con contentamiento es simplemente aprender a ser oveja en el rebaño del Buen Pastor. Es aprender a estar agradecidos con lo que tenemos y poder decir, “en Jesús, tengo todo lo que necesito”; eso es una riqueza en sí misma.
En Calvary Renuevo decimos “el corazón humano es una fábrica de ídolos”, pero una persona que ha aprendido el contentamiento ha desarrollado un corazón hostil para los ídolos; porque ningún ídolo puede ofrecerle algo que no tenga, porque en Cristo, ese corazón está satisfecho.
Una persona con contentamiento puede perseguir una carrera sin la ansiedad de que su destino y su futuro está en juego. Una persona con contentamiento puede trabajar por la prosperidad de su negocio sin la ansiedad de que su bienestar familiar depende de solo de su éxito y su capacidad de proveer. Una persona con contentamiento puede ser responsable en su trabajo sin la ansiedad de que este sea su identidad o el pilar de sustento de su familia. Una persona con contentamiento puede atravesar una enfermedad y una pérdida sin la ansiedad de pensarse abandonada al azar y la crueldad del mundo. Y una persona con contentamiento puede dedicar su vida al servicio del Señor aún si eso significa atravesar por momentos de hambre y carencias.
Oración:
Señor, mi Buen Pastor; te doy gracias por lo que no tengo y confío en que antes que yo te lo pida, tú ya sabes lo que realmente necesito. Enséñame a estar contento con lo que tengo y dame las fuerzas para poder vivir con poco o con mucho. Quiero aprender a deleitarme en ti, a encontrar en ti aquello que el mundo no puede ofrecerme. Te entrego todas mis ansiedades y mis preocupaciones, deseo ser libre para servirte. Amén.
Aquí están algunas canciones que puedes escuchar para seguir meditando en este tema:
Alaba a Dios – Danny Berrios
Jesús es suficiente – Banda Horizonte
Que pase el mundo – Majo y Dan
No me falta nada – AVE
Dueño – Heler
Perfecta paz – Nxtwave, Christy Corson
Replica a 6 Remedios para la ansiedad – 6. Reenfoque – Amor Épico Cancelar la respuesta